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Obligaciones con un rashá 

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Pregunta:

Rav, usted dijo antes que ciertamente hay judíos que caen en la categoría de reshaím. ¿Cuáles son nuestras obligaciones hacia un judío rashá?

Respuesta:

La primera obligación es intentar que cambie su conducta. Y quiero decirles que hay tantas buenas maneras de cómo hacer eso que realmente es notable que no se las esté haciendo.

Imagina que hay una familia que no es observante. Te gustaría entrar allí y hablar con ellos, pero por supuesto que no harías eso. ¿Escribirles cartas? Las tirarían a la basura.

Supon que pagas tres dólares a los de Lubavitch por una suscripción a “Talks and Tales”. Cuesta tres dólares al año. Todos los meses envían una pequeña revista en inglés con historias y algunos consejos. Es una buena influencia. Habla de las maravillas de Hashem en la naturaleza y otras cosas. Todos los meses llega.

Ahora bien, puede ser que lo tiren a la basura la primera vez, pero si es algo impreso, tarde o temprano lo recogerán en un momento de inactividad y lo leerán. Puede tener un efecto. Si continúa año tras año -son sólo tres dólares – ¡imagina cuánto puedes lograr! Una suscripción de tres dólares a “Talks and Tales”. Viene todos los meses por correo y con el tiempo se va acumulando. Los niños pueden leerlo. Los padres pueden leerlo. ¿Quién sabe lo que podría hacer? ¡Podría hacer una revolución!

Hay muchas otras formas. Suscripciones a periódicos ortodoxos en inglés. A veces es tan fácil poner el pie en la puerta y es una pena que la gente ni siquiera piense en estos métodos.

Ahora bien, otro método puede parecerte extremo. Es posible rezar por los judíos reshaím. Puedes rezar por la gente. Por supuesto, tus rezos tienen que ser sinceros. Si te es posible hacer alguna acción y solamente rezas muestra falta de sinceridad. Sin embargo, el rezo es importante. Rezamos por nuestros compañeros judíos, las ovejas perdidas que se están descarriando y se pierden por todas partes. Algunos de ellos están hoy en las montañas del Himalaya. Algunos están en la India fumando hashísh.

En todo el mundo, los muchachos y muchachas judíos se están perdiendo. Se descarriaron, buscando algo que nunca encontrarán. Y qué importante hubiera sido si alguien hubiera intervenido en el momento adecuado y les hubiera enviado algo para que lean. Lo entrega el cartero – no puedes decirle al cartero: “no lo traigas”, y podría influenciar. ¿Quién sabe? Podría haber cambiado sus vidas.

CINTA #625

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