Pregunta:
Si casarse es un mandamiento tan importante, ¿cómo es que en estas tres semanas los rabanim impiden que las personas se casen?
Respuesta:
Y la respuesta es im eshkajej Ierushaláim tishkaj ieminí, si me olvidare de Ierushaláim que mi mano derecha pierda su habilidad, im lo aalé et Ierushaláim al rosh simjatí. Mi mayor felicidad no es nada comparada con mi esperanza en Ierushaláim.
Y por lo tanto, durante tres semanas dejamos de pensar en casamientos y pensamos en Ierushaláim. Es muy importante dedicar tiempo a pensar en Ierushaláim. No la Ierushaláim de hoy, sino la antigua Ierushaláim que alguna vez tuvimos. Im lo aalé et Ierushaláim al rosh simjatí! ¡Debemos poner estos pensamientos por encima de nuestra felicidad personal! Es una de las perfecciones que tenemos que ganar, pensar en los días de antaño. Zejor iemot olam, recuerda los días de antaño, la grandeza que una vez tuvimos.
Es muy importante que los judíos conozcan su historia. Tenemos una historia muy rica. Tenemos que mirar hacia atrás y disfrutar de la alegría de aquellas generaciones y de los recuerdos que aún hoy nos acompañan; es extremadamente importante estudiar nuestro pasado. Y por lo tanto, debido a que nuestro pasado es tan importante, vale la pena posponer una boda por tres semanas para lograr esa perfección de recordar los días de antaño y lo que una vez poseyó nuestra nación.
CINTA #792 (julio de 1990)